NeTTwork

Posted on 4 mayo 2015 · Posted in Artistas

11sábado NeTTwork P. TENORIO 20:30h

STANLEY JORDAN/CHARNETT MOFFETT/JEFF “TAIN” WATTS/CASIMIR LIBERSKI

Charnett Moffet

Al aparecer en más de 200 grabaciones, Charnett Moffett es una leyenda viva en el contrabajo dentro del jazz. Su padre Charles fue baterista con Ornette Coleman y su hijo Charnett siempre ha estado con la realeza en el mundo del jazz. Apareció por primera vez en una grabación a los siete años con la Moffett Family Band. A los dieciséis años dejó la Juilliard para unirse a la Wynton Marsalis Quintet. Antes de iniciar su carrera con Wynton trabajó sin parar con innumerables iconos de la música como Art Blakey, Ornette Coleman, McCoy Tyner, Tony Williams, Dizzy Gillepsie, Herbie Hancock, Dianne Reeves, Arturo Sandoval, Anita Baker, Stanley Jordan, Harry Connick Jr., David Sanborn, Branford Marsalis y Bette Midler. Últimamente ha trabajado con la gran vocalista Melody Gardot. Charnett grabó tres álbumes para el sello Blue Note estimado y otros seis en varias compañías antes de recalar en Motema Música. Ya sea como líder o acompañante, sus solos intensos y enérgicos inspiran ovaciones del público de todo el mundo.
Es uno de los mejores contrabajistas en la actualidad.

Jeff “Tain” Watts

Jeff “Tain” Watts tiene la distinción de ser el único músico que aparece en cada disco de jazz ganador del GRAMMY tanto de Wynton como de Branford Marsalis.
Uno de los mejores bateristas del mundo y más solicitado por multitud de grupos. Watts inicialmente se especializó en percusión clásica en Pittsburgh Duquesne Univeristy, donde fue timbalero. Posteriormente se matriculó en la Escuela de Música de Berklee, donde prosiguó con sus estudios de jazz. Se unió en 1981 al cuarteto de Wynton Marsalis hasta 1988 ganado tres premios Grammy. Después trabajó con George Benson, Harry Connick Jr., y McCoy Tyner para por fin unirse al quinteto de Branford Marsalis en 1989. Junto a la fuerza explosiva, velocidad cegadora, y el dominio de los ritmos complejos y compases, Watts posee un eztraño sentido de la elegancia. Su fuerza, tan arrolladora y ardiente, hacen de él un auténtico innovador en la escena del jazz contemporánea.

Casimir Liberski

Casimir Liberski es un joven pianista y compositor belga. Ha sido distinguido con el premio a la interpretación más original dentro de la escena del Jazz Europeo a la edad de 13 años, con su trio “Casimir Liberski Trio”. Posee un estilo experimental único que se inspira en los clásicos contemporáneos, beats electrónicos, rock alternativo, Djent y be-bop.
Aparte de ganar varios premios en diferentes Festivales en Francia y Bélgica, también fue galardonado con el premio al mejor compositor de música para cine en Bélgica en el Festival de cine de Gante.
Casimir estudió en Berklee College of Music, donde recibió la primera beca como estudiante europeo. Estudió con pianistas como Brad Mehldau, Craig Taborn, Jason Moran, Vijay Iyer, Sal Mosca, Connie Crothers y Masabumi Kikuchi entre otros. Hasta ahora ha tocado tanto en giras propias como en colaboraciones de estudio con artistas de la talla de; Charnett Moffett, Stanley Jordan, Denardo Coleman, Rodney Holmes, Nasheet Waits, John Hébert, Elvind Opsvik, Michael Attias y Sean Conly entre otros.
Publicará su nuevo trabajo a principios del año que viene.
Es uno de los jóvenes valores dentro del jazz con un estilo propio dotado de una gran originalidad y musicalidad

Stanley Jordan

Con una carrera comenzada en 1985 con gran aclamación de público y crítica de forma inmediata, es un virtuoso guitarrista. Stanley Jordan ha mostrado siempre una personalidad musical camaleónica desde el comienzo, gran imaginación y versatilidad, un enorme respeto y tiene la osadía del rebelde. Ya sea con reinvenciones audaces de obras maestras clásicas o exploraciones sentimentales a través de éxitos del pop-rock. Se introduce tanto en el jazz más ardiente como en el moderno ya sea en solitario o en grupo. Con Stanley Jordan siempre se puede contar para hacer buen jazz y agradar a todos los públicos. A la edad de once años, se inició en la guitarra, debido a la influencia de Jimi Hendrix. Después de un par de años, se había pasado al jazz. A lo largo de sus años de adolescencia, trabajó en la adaptación de un estilo de tocar el piano a dos manos con el diapasón de la guitarra. Su dominio de este “toque” había alcanzado tal nivel de desarrollo que con sólo diecisiete años ganó la competición solista en el Festival Internacional de Jazz de Reno. Asistió a la Universidad de Princeton, donde formó dos bandas locales y, en ocasiones, luminarias del jazz como Dizzy Gillespie. La reputación de Jordan finalmente le llevó a una audición para Elektra Records, que le supuso un contrato por más de un año de duración. Después grabó para el sello Blue Note, recién resucitado. En 1985 su álbum Magic Touch supuso un enorme éxito de crítica y de ventas, estando más de cincuenta semanas en la parte alta de las listas de ventas.

Durante la década de los ochenta el mundo conoció a un guitarrista que había desarrollado una técnica exquisita con la que podía hacer sonar acordes golpeando el mástil de la guitarra, interpretando a la vez melodías fibrosas de extraordinaria belleza. Jordan inició su carrera a mediados de los ochenta. Su original propuesta, donde caben desde preludios de Bach hasta versiones de los Beatles, pasando por composiciones propias con una dosis especial de lirismo, le valió la candidatura a los premios Grammy en varias ocasiones. A principios de los 90, a pesar del éxito cosechado, Jordan se retiró de los escenarios. Volvió a la palestra en 2009 con un disco, State of Nature, en el que cuenta con la colaboración del cuatrocuerdista Charnett Moffett y el batería Kenward Denard.

“State of Nature” (2008) supuso el regreso de Stanley Jordan a la vida pública después de un ostracismo de una década impuesto por voluntad propia. Su retiro en Arizona llegaba después de haber recibido el respaldo de la crítica y del público tras haber fascinado a la comunidad jazzística en 1985 con su primer disco, “Magic Touch” (disco de oro en Estados Unidos y Japón y número uno en las listas Billboard de jazz durante más de cincuenta semanas).

En él hacía gala de su sorprendente utilización de la técnica del tapping (las dos manos pulsan las cuerdas como lo harían sobre un teclado). Esa habilidad es en realidad el resultado natural de adaptar el lenguaje del piano al de la guitarra, instrumentos que Jordan intercambió cuando tenía once años.
Los albores de 2009 le regalaron su última nominación al Grammy. Esperemos que ese reconocimiento sea un poderoso incentivo para que se mantenga una buena temporada en los escenarios. Por si acaso vuelve a esconder su enorme talento durante otros diez largos años… no perdamos la oportunidad de verle ahora.

El público español va a tener [hoy, en el programa Jazz entre amigos de TVE-2] un nuevo encuentro con el guitarrista que más comentarios ha suscitado desde Jimi Hendrix. Hace cerca de dos años, Stanley, Stanley Jordan, a quien se pudo ver en el reciente Festival de Jazz de Madrid, emergió de la oscuridad completamente solo en el Avery Fischer Hall de Nueva York, en la apertura de un concierto en el que intervenía Wynton Marsalis. Desde esa noche, en el mundillo internacional del jazz ha empezado a hablarse del joven que interpreta solos de guitarra con las dos manos en los trastes, utilizando los 10 dedos para trastear las cuerdas de forma similar a como un pianista utiliza el teclado.Estatécnica de pulsación permite a Jordan tocar tanto melodías y acompañamientos como contrapuntos sin necesidad de una sección rítmica, humana o eléctrica.

La comparación con la técnica del teclado no es totalmente gratuita. Jordan, que empezó a estudiar piano clásico a los seis años, se inició en la guitarra a los 11. A los 15 años ya había decidido que la guitarra sería el centro de su vida y se dedicó a ampliar las posibilidades del instrumento. Al haber empezado con el piano, no es de extrañar que quisiera estudiar la utilización del contrapunto en la guitarra. Pero las guitarras se afinan en quintas, y los pianos, en cuartas. “Intentaba aprender esas posibilidades en los trastes, harto de tener que tocar las cosas de una manera distinta por el simple hecho de que se tocaran en cuerdas diferentes. Sabía cuál era la razón: la afinación no es simétrica. Fue cuando me dije que si pretendía llegar a donde quería tenía que hacerlo en ese momento; cambiar la afinación. Y nunca me he arrepentido”. Al cambiar la afinación a cuartas (como en el piano), Jordan consiguió “simplificar el mástil y disponer de mayor acceso a las posibilidades armónicas”.
Pero todavía tardó un año en cambiar a su técnica de pulsación. Al principio comenzó deslizando la mano derecha por el mástil, trasteando con dos dedos y rasgueando con el pulgar. Pero esa técnica se le hacía a veces tan complicada que a menudo el pulgar de la mano derecha rasgueaba por las dos manos. Finalmente abandonó por completo el tratamiento del pulgar, utilizando todos los dedos para tocar las cuerdas. A medida que se iba encontrando más seguro con la técnica se permitía ocasionalmente punteos para conseguir algún efecto, rasgueando unos campases a fin de añadir un efecto rítmico al final de una frase.
Al finalizar sus estudios de composición y teoría en Princeton, en 1981, se lanzó a recorrer el país con un amigo, a la Feria Mundial de Tennessee, al Festival de Jazz Libre de Atlanta y a otrosacontecimientos, donde exhibían copias del disco que Jordan había grabado por su cuenta. “Yo me ponía a tocar, se formaba un corro de gente y él vendía los discos. En cierto modo asaltábamos el lugar”. En Atlanta, Jordan se puso a tocar entre bastidores; a su alrededor se formó un corro de músicos y gente del festival, y no tardó en conseguir permiso para tocar en el escenario. Al llegar a Nueva York en 1983 para una visita de un mes, tocó en la calle 48, “donde están todos los grandes almacenes, por variar un poco y tener la oportunidad de conocer a otros músicos”. Eso le condujo a una audición y a la apertura del Kool Festival.

Casi todos los músicos y críticos que han escuchado a este guitarrista concuerdan en que su técnica es sorprendente. Su sonido está en algún lugar entre el de Wes Montgomery y el de Jimi Hendrix. La música de Jordan es relativamente conservadora, raramente se aventura en la interpretación libre, se apega a las melodías y evita ciertos modos estratosféricos prefiriendo la corriente segura. “Eso es precisamente lo que he estado haciendo últimamente”, contesta él. “Consideré que necesitaba aprender cosas más tradicionales porque estaba yendo demasiado lejos y mi música no estaba teniendo éxito. Tenía la sensación de que estaba demasiado colgado de los tecnicismos musicales. Quería hacer la música más directa, por eso simplifiqué mis armonías y los temas”.
Un gran grupo formado por cuatro colosos de la música de jazz en un concierto inolvidable en este Festival de Ezcaray

Stanley Jordan (guitarra, piano)
Charnett Moffett (contrabajo y bajo eléctrico)
Jeff “Tain” Watts (batería)
Casimir Liberski (piano, teclados)